martes, 7 de julio de 2015

Declaración de Vic. V Congreso estatal de Economía feminista

Os dejo la declaración aprobada en el V Congreso estatal de Economía feminsta celebrado en Vic a principios de este mes. Si hubiera estado en el Estado hubiera acudido y por supuesto hubiera ratificado este escrito.

Las mujeres y feministas reunidas en el V Congreso Estatal de Economía Feminista de Vic, hacemos un llamamiento al activismo diario y a la articulación feminista contra el TTIP y demás tratados y mecanismos del orden neoliberal.
 
Su aprobación completaría el trasvase del poder legislativo, económico y judicial a las élites financieras y corporaciones transnacionales, situando sus intereses por encima de los derechos humanos y del planeta.
 
Las feministas aquí reunidas creemos que las personas y pueblos tienen que tener la posibilidad de definir sus propias políticas y formas de organización social. La situación que está viviendo el pueblo griego es un reflejo de como se niega sistemáticamente este derecho. Por ello, también queremos expresar nuestra solidaridad y apoyo para que pueda ejercer su soberanía en todos los ámbitos.
 
 Vemos en las políticas neoliberales un ataque directo a las condiciones de vida de las personas en las diferentes partes del planeta, a la soberanía de los pueblos y una amenaza a todas las propuestas que defendemos desde la economía feminista. Frente a todo esto nosotras aquí reunidas apostamos por un nuevo modelo socieconómico que ponga la sostenibilidad de la vida en el centro y hacemos una llamada a continuar creando conocimiento crítico, propositivo y diverso, y fortalecer las prácticas y articulaciones feministas.
 
Os dejo también la Web del congreso por si quereís echarle un ojo. Merece la pena!

jueves, 2 de julio de 2015

El cuidado según los empresarios

Reblogueo un artículo de la economista María Pazos a raíz de un documento presentado por la patronal madrileña

La organización patronal madrileña (CEIM) acaba de presentar un plan con el que afirma que se crearían 400 empleos en la Comunidad de Madrid. Curiosamente (es un decir), las 200 medidas que contiene van todas en el mismo sentido: rebajar costes laborales y del despido; “revisar el estado del bienestar… apostando por las fórmulas de colaboración público-privada”; eliminar algunos impuestos y reducir drásticamente otros… para conseguir lo que denominan “una política fiscal no penalizadora de la actividad empresarial”. Un documento que podría estudiarse como ejemplo de neoliberalismo sin fisuras.
Resulta singular la importancia que se le concede en este plan a las necesidades de cuidado. En primer plano están los servicios de atención a la dependencia, que CEIM propone considerar “de primera necesidad”, aunque solo para reclamar medidas favorecedoras de este negocio en expansión; entre ellas un tipo de IVA super-reducido, incentivos a las familias y otras que incrementen el uso de servicios privados de atención a domicilio y de las residencias privadas. Sobra decir que de servicios públicos ni hablar.
Para la atención infantil, CEIM reclama aumentar las desgravaciones por gastos de escolarización (privada, claro) y una “Ley de Protección Integral de la Maternidad”, de financiación pública, con “políticas sociales más favorables a la conciliación familiar y laboral”. Estas políticas no se concretan en el Plan más allá de proponer recortes en el derecho a reducción de jornada por guarda legal. Pero CEIM tiene además otra idea que, aunque no figura explícitamente por escrito, su presidente ha aireado a los cuatro vientos: la ampliación de la baja de las madres a un año.
Esta no es una propuesta  menor, como demuestra el hecho de que la prensa la ha elevado a titular. Pero ¿cómo es que no figura en el plan ni en ningún otro documento de CEIM? Muy sencillo: es por el momento un globo sonda para calibrar las protestas que genera.
Los empresarios conocen de primerísima mano el fenómeno llamado “discriminación estadística”, derivado de que las mujeres portan la etiqueta de “menos disponible para el empleo que un hombre”.  Poco importa que una mujer nunca vaya a ser madre, abuela o cuidadora de familiares dependientes; el riesgo le viene dado por su pertenencia a esa mitad de la población que ahora se ocupa sustancialmente de los cuidados.
 
En principio no es mal negocio diseñar la plantilla de tal manera que las mujeres ocupen los puestos más fáciles de sustituir (siempre más precarios), reservando los puestos de responsabilidad para hombres completamente liberados de las tareas de cuidado. Contribuye a reducir costes laborales a corto plazo, más aún si el mayor riesgo femenino se compensa con menores salarios y con algunas subvenciones a la contratación de mujeres en ciertos empleos y en ciertas situaciones. El modelo tiene consecuencias negativas para la sociedad y para la economía en su conjunto, ¿pero desde cuándo los empresarios han atendido a ese tipo de consideraciones?
Así que ese sería el plan, totalmente en consonancia con la orientación del Plan de Apoyo a la Familia del PP. Otra cosa es reconocerlo, y resulta que los permisos de paternidad y maternidad son un test infalible de orientación. En efecto, si los empresarios propusieran explícitamente la ampliación del permiso de maternidad ahora, o se opusieran explícitamente a la ampliación del de paternidad, estarían reconociendo que no piensan promocionar a las mujeres, lo que no sería bien recibido por la ciudadanía. Lo mismo sucedió cuando se creó el permiso de paternidad en 2007: se argumentaba que los empresarios eran sus mayores enemigos, pero ninguna organización empresarial hizo ninguna declaración en contra públicamente.
La sociedad española ya no se deja engañar por esa supuesta “protección de la maternidad” que consiste en tratar de que sigan siendo las mujeres quienes asumen la mayor parte del cuidado mientras que los hombres continúan sin reconocimiento de los mismos derechos. Por eso es muy difícil que alguna organización empresarial o política proponga explícitamente aumentar el permiso de maternidad mientras el de paternidad siga siendo menor.
Más probable es que, en línea con las directrices de la Comisión Europea, la propuesta que se avecine sea la de una excedencia pagada (probablemente no al 100%) de hasta un año para una de las dos personas progenitoras, o sea transferible entre ellas, en aras de la supuesta “libertad de elección familiar”. El resultado sería el mismo que el de aumentar el permiso de maternidad a un año, pues los permisos transferibles se los toman mayoritariamente las mujeres, como lo demuestran los casos de Francia, Suecia y demás países nórdicos, Estonia, Alemania…. Pero dirían que si los hombres no se los toman es culpa suya; o peor aún, de las mujeres que quieren acapararlos.
Igualmente comprobado indefectiblemente está que los hombres sí se toman masivamente los permisos pagados al 100% e intransferibles, como es el actual permiso de paternidad de dos semanas en España. De ahí, entre otras muchas razones, la propuesta de la PPIINA, aceptada por unanimidad de todos los grupos parlamentarios en el Congreso de los Diputados: la equiparación total del permiso de paternidad al de maternidad, de tal manera que cada persona progenitora tenga su permiso igual, intransferible y pagado al 100%.
Existe ya suficiente evidencia acumulada como para sacar conclusiones y no caer en las trampas que sin duda se sucederán. Los efectos de unas y otras medidas están de sobra establecidos de antemano, por tanto no se puede hablar de ignorancia sino de intenciones.  Más peligrosas cuanto menos claras

miércoles, 1 de julio de 2015

El machismo que no se ve

Muy intenresante documental. Véanlo y difundan!

http://www.rtve.es/alacarta/videos/documentos-tv/documentos-tv-machismo-no-se-ve/3191698/

sábado, 6 de junio de 2015

Ser la otra

Ahora que vivo en Quito noto que soy distinta. Soy la otra, la que no se parece, la que no encaja..
Encontré este texto que creo que es de mi amigo Javi Quarter, aqui lo dejo invitándo a la reflexión.

La vida es sabia y perra.

Sabia porque aprovecha la más mínima circunstancia para medrar, para crecer, para resistir. Imagina que eres una mujer, rebelde (no se conforma a las normas establecidas, que para las mujeres suelen ser muchas en cualquier parte del mundo), obrera (necesita trabajar para vivir, digo trabajar, no aprovecharse del trabajo de otros), y además pertenece a un colectivo a los que se suele estigmatizar (racial, social, sexualmente, etc).
Ahora imagina que en alguna parte del mundo algunas de estas cosas que hace o elije esta mujer, son la diferencia entre la vida y la muerte, no como aquí, que serás discriminada, apartada para hacer ciertas cosas, apestada para muchos, pero seguirás viva.
Pues bien, te adaptarías a escenarios realmente brutales, resistirías y vivirías, pero aquí está lo perro del asunto, juzgarías que alguna suerte de mérito tienes en relación con las que viven peor que tu, a las que incluso matan allí por hacer lo que tu aquí. Juzgarías por ejemplo que tu has decidido no tener hijos y que por eso las que los tienen viven peor, juzgarías que trabajas y te ganas tu independencia, mientras que otras mujeres se casan con un hombre que no las respetan, o juzgarías que tu sexualidad es normal y no te pones en evidencia para ser censurada. Y es que la vida necesita de todos los recursos disponibles, y el más preciado de los humanos, cuando al menos se ha comido un poco, es el mental, la necesidad de correspondencia entre lo que haces y lo que piensas, la necesidad de tener, encontrar o fabricar una justificación para lo que haces realmente, pues no es lo mismo pensar como se vive, que vivir como se piensa.
Y esto es tan perro, que podemos acabar justificando la muerte de otras personas defendiendo la vida de aquí, que es lo que hacemos todos los días con quienes lejos, a veces miles de kilómetros, otras veces aquí al lado pero separadas por la frontera de nuestra indiferencia o nuestra ceguera buscada a propósito, estamos contribuyendo a reforzar su dominación a favor de los mismos que nos dominan a nosotros, pues ellos sí que están globalmente organizados, nosotros solo corremos acosados buscando un agujero donde meternos, tanto aquí como allí.